Oferta y demanda. El mercado, la industria, son entes artificiales creados , originalmente, para ofrecer un servicio adyacente a nuestra sociedad, para mejorar la manera en la que tradicionalmente intercambiamos bienes y servicios
El trueque, la distribucion feudal, el racionamiento marcial, el reparto socialista etc. se han visto substituidos , especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, por el Pacto de Libre Mercado.Libre al menos mientra la industria pueda comprar materias primas a precios ridículos y vender productos manufacturados a precios obscenos. Cuando tu país "tercermundista" se industrializa y empieza a producir las mismas baratijas, pero a venderlas por un valor de mercado mucho más razonable, se acabó el libre comercio.
Las cosas han derivado hasta el punto en que es la sociedad la que debe ajustarse para satisfacer estas demandas de la industria .
El ciudadano, tornado en consumidor, no compra para satisfacer sus necesidades, consume para cumplir su rol. Es un contrato virtual con el mercado, que se ha instaurado como agente de la pax social, y como responsable de la maquinaria que pone en marccha el mundo que nos rodea: En resumen, apropiándose de nuestros logros.
El individuo de la sociedad post-industrial debe consumir simplemente para mantener a la industria.A una u a otra industria. Los derechos del mercado están ya situados por encima de los derechos humanos. Es un hecho. La necesidad de que los productos sean puestos a nuestro alcance con todas las facilidades, y de que además, se permita que se nos coaccione o se nos manipule para que los compremos, pesa por encima de nuestros derechos civiles.
Los periódicos extienden pandemias , cuya primera repercusión es en el mercado de importaciones y exportaciones de productos agrarios. Cada cierto tiempo toca un animal o vegetal nuevo. Poca gente recuerda ya la gripe de los pollos, o la de las vacas locas, o los cancerígenos pistachos iraníes, ya que el miedo, la agitación y la respuesta en el mercado sólo dura lo que las agencias de comunicación, es decir, los gabinetes de propaganda de los grandes intereses corporativos tarden en recibir la orden de finiquitar la campaña.
Las campañas del mercado tienen un impacto tan directo o más que las militares, e infinitamente mayor que las civiles, financiadas por entes públicos (que no generan beneficios económicos, sino sociales). De lo contrario el pavor hacia un brote vírico minúsculo no recibiría tantísima atención en comparación, por ejemplo, con la prevención de la gripe tradicional,una pandemia real, que muta cada temporada, y se lleva a mas de medio millón de personas cada 12 meses. Así tenemos algo más urgente que preocuparnos que estar en el paro o que nuestro dinero haya sido robado por nuestros propios gobiernos que en realidad son los gobiernos del mercado, que en vez de rescatar a sus ciudadanos, rescata a individuos que ya de por si son millonarios, sin que eso garantize, siquiera, que el sistema se pueda mantener a flote.
De la misma forma, el derecho del mercado de tener control sobre nuestra forma de consumo, pesa más que nuestro derecho al intercambio de informacion, servicios o productos sin ánimo de lucro.
A la industra le da igual el tráfico de drogas, de seres humanos, de mentiras o de influencias. A la industria le preocupa que intercambiemos sin embargo archivos de ordenador entre los que se pueda incluir algo por lo que podría estar percibiendo dinero en una circunstancia determinada. La industria vendería cocaína si fuera legal, vendería esclavos si fuera legal y vendería pistolas si fuera legal. Lo ha hecho mientras se lo podía permitir, y de echo allá donde puede lo sigue haciendo.
Es por eso, entre muchas otras cosas que la industria no tiene peso moral para decirnos que esta bien o que esta mal sobre ningun tema. Sin embargo lo hace, porque le hemos devuelto el privilegio de hacerlo.
La pirámide de poder sigue siendo triangular y nosotros seguimos siendo la base. Pero que no se equivoquen, precisamente ese elemento, ser la base, es nuestra fuerza.
Su mayor enemigo no es internet, sino nosotros. Las personas que lo coponemos. La gran masa social. Es dificil ponernos de acuerdo en algo, pero cuando lo hacemos, es inexorable.
Una desidia global por el consumo, una pereza, rencor, o incluso un boicot no organizado, salido de la conciencia social, hacia el consumo es mucho mas efectivo que cualquier manifestación "antisistema" de adolescentes rebeldes con más ganas de impresionar a sus "coleguis" de grupo que de hacer algo realmente productivo.Lo demuestran una y otra vez cuando se les encuentra haciendo "botellón" con Cocacola, pagando cientos de euros por sus móviles, o su indumentaria y peinado rebelde, o sus camisetas del Che y pañuelos tribales palestinos manufacturados en china por la misma fábrica y los mismos trabajadores que le hacen las zapatillas a Nike
Pese a lo que digan los relamidos teóricos de la postmodernidad, la historia no se ha acabado.
El Airón de Burgos

una pena que este post pase desapercibido. acabas de ganar un lector
olee, primer comentario del blog :) peor no seas tan pesimista hombre que me desmoralizas, alguien más se pasara por aquí
:)
No puedo estar más de acuerdo con sus postulados, acaba de ganar otro lector
Buena informacion.... Otro Lector...